Ayudando a nuestros hijos a "mirar": Más allá de la visión

Ayudando a nuestros hijos a “mirar”: Más allá de la visión

Angel

“La función del arte /1”

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estallo ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre;
—¡Ayúdame a mirar!”

De: Eduardo Galeano. “El libro de los abrazos.”

Ayudando a nuestros hijos a "mirar": Más allá de la visión

Leyendo a Galeano me decidí a compartir las siguientes reflexiones: A menudo, como padres, nos volcamos en lo tangible: educación, habilidades, seguridad material, etc. Sin embargo, el tesoro más preciado que podemos legar a nuestros hijos es la capacidad de asombrarse, de descubrir la belleza y la profundidad que late en cada rincón del mundo. En esta era de información vertiginosa y distracciones constantes, enseñarles a “mirar” en lugar de simplemente “ver” se convierte en un acto de amor esencial.

La conmovedora historia de Diego, relatada por Galeano, nos brinda una poderosa metáfora. Ante la inmensidad del mar, el niño, abrumado por su inmensidad y fulgor, pidió a su papá: “¡Ayúdame a mirar!”. Esta sencilla petición encierra una verdad profunda: la capacidad de maravillarnos, a pesar de ser un don innato, si no se cultiva con esmero termina enterrada entre pantallas, videojuegos y dopamina

Cómo podemos interpretar ese: “—¡Ayúdame a mirar!” ???

Más allá de la percepción:

  • “Mirar” trasciende la mera recepción de imágenes. Es un acto consciente y activo, una invitación a conectar con la esencia de lo que nos rodea, con la naturaleza tal y como existe al margen de nosotros. Lo cual implica 3 aspectos:
    • Atención plena: Detenerse en los detalles, en los matices que suelen pasar desapercibidos.
    • Conexión emocional: Permitir que lo observado nos impacte, sentir una resonancia interior.
    • Comprensión profunda: Ir más allá de la superficie, buscar el significado oculto, la esencia que palpita.
Ayudando a nuestros hijos a "mirar": Más allá de la visión

La guía amorosa:

  • El padre de Diego simboliza el papel crucial del adulto como guía en este viaje hacia la mirada consciente. Nosotros, como padres, tenemos la posibilidad de:
    • Señalar la belleza: Mostrar a nuestros hijos la magia que se esconde en lo cotidiano, desde un atardecer hasta una pequeña flor.
    • Despertar la curiosidad: Animarles a preguntar, a explorar, a descubrir por sí mismos.
    • Compartir vivencias: Relatar nuestras propias experiencias de asombro y descubrimiento.
    • Ser ejemplo: Mostrarles cómo disfrutamos y nos maravillamos ante las pequeñas y grandes cosas.

El arte como ventana:

Ayudando a nuestros hijos a "mirar": Más allá de la visión
  • Como bien nos recuerda Galeano, el arte es un vehículo excepcional para expandir nuestra percepción. A través de él:
    • Descubrimos nuevas perspectivas: Vemos el mundo a través de los ojos de otros.
    • Damos rienda suelta a la imaginación: Creamos, soñamos, trascendemos lo evidente.
    • Conectamos con las emociones: Sentimos, vibramos, nos dejamos llevar.
    • Amplificamos la sensibilidad: Aprendemos a apreciar la belleza en todas sus formas.

Una invitación a la reflexión:

Siempre es un buen momento para preguntarnos: ¿Estamos brindando a nuestros hijos el espacio para la contemplación? ¿Estamos cultivando su curiosidad? ¿Estamos compartiendo con ellos la belleza que nos rodea? Recordemos que la capacidad de asombrarnos es un regalo invaluable, una llave que abre las puertas a una vida más plena y significativa.

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